- Marta, estás bizca.
Y no era cierto.
Y daba igual, porque hubiera ido al fin del mundo si ella me lo hubiera dicho.
Hubiera creído (y creí) todo lo que me decía; y juntas compartimos más de un buen rato como aquel.
Lo que no podríamos saber es que años después, los seguiríamos pasando, a pesar de que la vida nos llevó por distintos sitios...
Pero me alegro de que nuestros caminos se volvieran a juntar, porque lo cierto es, que siempre la eché de menos. Mucho. Y en más de una ocasión me hubiera gustado escuchar sus consejos y ofrecerle los míos.
Y que la quiero con locura, aunque no le perdono, que ese día se riera de mí.
Se feliz. Te lo mereces.
Felicidades, Patri.
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