Pararse un momento a mirar cómo se comportan los niños en clase, te da pistas de cómo son, cómo se relacionan, en parte, de cómo serán en un futuro.
El otro día, en psicomotricidad con los de 4 años, me sorprendí porque A*, no quería darle a mano a Y*, un niño gitano, ni a J*, una niña de color. Al final, lo conseguí, pero la cara de ASCO que el niño ponía era un claro ejemplo de que incluso entre los niños, hay racismo e intolerancia.
Mi colegio, a pesar de ser un British, es de lo más multicultural de Huesca. De hecho, yo desde el primer momento he dicho que el bilingüismo está desaprovechado. Y es echarme piedras sobre mi propio tejado, pero es verdad. En casi todas las clases, el mayor porcentaje de niños son inmigrantes y gitanos. Obviamente hay niños buenos, y niños malos, y esto no quiere decir precisamente que ellos sean los malos. Pero sí que es cierto que es un tipo de alumnado que en muchas ocasiones tiene otro tipo de necesidades educativas (que ya de por sí cuesta paliarlas) y que al meterles a la semana X horas de contenidos en inglés, flaco favor se les hace.
La reacción de este niño tan pequeñico me dio que pensar. Reconozco que no me sorprendió, porque suelen ser los 'nacionales', los que sienten cierto rechazo hacia los niños de otras razas - muchas veces, gracias a los comentarios de las familias en casa.
Lógicamente, como maestra, tratas a todos por igual, pero a veces se hace duro intentar que un niño aprenda cuando desde casa no recibes todo el apoyo que sería necesario. Y como madre, no puedo hablar, porque aún no lo soy, pero mucho tendría que cambiar mi forma de ser para meterle a mis hijos en la cabeza la idea de no relacionarse en clase con imigrantes o gitanos. Es que no lo entiendo.
El otro día, mi peluquera estaba muy contenta porque su hija (que empieza este año 1º de infantil) podía ir a la Salle.
- Un buen colegio - dijo ella. - Es que por zona me corresponde Delicias, y no quiero que se junte con lo que hay en esos colegios. Además, de todos es sabido que los profesores de la privada trabajan de otra manera.
- ¿Y de qué manera es esa? Porque yo trabajo en la pública y no creo que trabaje de manera muy diferente...
- Pues hombre, saben que corren el riesgo de ser despedidos, y se esfuerzan más. Mi prima trabaja en la pública y no hace nada. Sin embargo, mi mejor amiga trabaja en la privada y se pega todo el día haciendo cosas, hablando de niños... No sé, se nota que le encanta su trabajo y que invierte mucho tiempo. Y encima, en los públicos está lo peor de cada barrio, y la educación que reciben los niños es muy diferente.
No quise seguir. Mejor que su hija vaya a la Salle. Más que nada, porque si algún día me toca el barrio de las Delicias, no me gustaría tener en mi clase una niña que ya antes de ir al colegio oye en casa comentarios como esos.
Ah, y se me olvidaba. Toda mi vida he ido a la escuela pública. Colegio público, instituto público, y universidad pública. Y aquí estoy, a mis 22 años. He estudiado una carrera, estoy trabajando, y no creo que esté ni peor educada, ni peor formada, ni que haya tenido peores profesores que otra gente. Trabajo en la escuela pública, me encanta lo que hago, y pierdo el tiempo más que nadie haciendo y preparando cosas para el colegio.
Vagos e incompetentes hay en todas las partes, señores.
Y desgraciadamente, gente con tantas tonterías en la cabeza, también.
.
GRANDIOSO POST MARTA! LA VERDAD QUE YO SOLO DIRÉ UNA COSA: viva la educación pública señores!
ResponderEliminarLa ignorancia tiene estas cosas y malos profesores y vagos hay en todos los lados. Yo he tenido buenísimos profesores en mis años de educación publica y ponga bastante en duda los razonamientos de tu querida peluquera.
En fin, mejor que se vaya a la Salle y ahí estará a gusto con gente que piensa las mismas estupideces que ella.